Vuelvo las páginas del libro. Busco un derecho, un revés, el mensaje entre líneas. Había algo entre las páginas pero nada cae. El libro de Luisa está en la repisa. No le he quitado la envoltura: Arde Josefina.
El silencio está de más.
Escribo esto tiempo después. Sin albergar las mínimas intenciones y con una frase en la cabeza. Estar de cabeza. Dirigirse de cabeza. Viento divino. Kamikaze.
Cada fragmento de la batalla interminable. La piedra que vuelve a rodar al mismo lugar y regresa de nuevo.
Lista de cosas que no volverán a pasar:
- el azul
- sus piernas
- fatigas interminables
- noches silenciosas a su lado
Tampoco pasará esa preocupación incómoda. En otro momento. Quizás en otro momento. Voraz. Comprometido. Naturalmente incomodo.
Las preocupaciones se convertirán en globos de helio: volarán por el cielo hasta reventarse encima de otras cabezas.
El frío continuó toda la noche. Sus labios, casi pálidos, aún estaban rojos.
