28 noviembre 2019

Jueves



porque no hay mejor lugar a donde mi imaginación vaya que no sea en medio de tus piernas y no hay mejor lugar donde revienten las burbujas que tus piernas interminables, 

porque no hay mejor mapa que el de tus pies  vestidos y terrestres, desnudos y celestiales, 

y porque nada se ajusta mejor a tus pantorrillas que mis manos y no hay mejor Atlas para el mundo de tus piernas que mis hombros que huelen a Woodford y que pruebas como quien encuentra agua en medio de una ciudad hirviendo, 

y porque no importa la luz sino la sombra que maúlla el mediodía y deja pasar la belleza por las cortinas mientras tus labios entreabiertos hablan el secreto de las espinas de los erizos, 

porque estuviste vestida todo el día,

porque se acerca la noche. 

21 noviembre 2019

Jueves



Tú,
no podrás contestarme nada,
estarás pensando en qué haremos cuando la Côte d’Azur nos pegue de lleno en la cara. 

Yo,
desde el espejo,  
pienso en lo imposible y lo real 
y en el sabor de la champagne resbalando por tu vientre.  

Tú y yo, 
así, 
en medio de espressos y trenes que no hemos tomado,
sin entendernos,
sin ponernos de acuerdo, 
con un dejo de sabor a fresas con chocolate y desvelos,
espuma de lavanda sobre las manos y una campanilla a la lejanía, 
el amarillo encerrado en mis manos tatuadas.

Tú, yo:
sentir cómo va siendo suave la noche,
la sal, 
el calor, 
un beso que se sumerge en el horizonte anaranjado. 

Tú o yo:
ayer soñé que salías, 
era jueves.

14 noviembre 2019

Jueves



Tenías ese sabor alcohólico en los labios. Hacía frío. Salimos de alguna parte: el vaso en la mano, sudor en la espalda. Hacía un tiempo que probaba esa luz sobre tus hombros, ¿estabas desnuda? No. Era el olor de tu cabello enredado en mis dedos y una repetición interminable. Olvidaré, pensé erróneamente tantas veces, esta sensación salada de tu cuello recién salido; olvidaré este sabor a mar en un trago de vodka; olvidaré tus ojos claroscuros. Olvidaré, anhelaré olvidar, la luz en tus manos y en la mías y el perfume suave entre tus costillas. Mis promesas fueron llamaradas que se apagaron en la noche, ¿lograste olvidar tú también?

07 noviembre 2019

Jueves


Los martillos contra el muro hacen que los hielos peguen con la pared del vaso. 

Vodka rocas en vidrio delgado: 
la continuación de los labios en el vapor de la boca que sale en una mañana de frío; 
la densidad precisa; 
el alcohol que pasa por la garganta y calienta las arterias y las manos;
y en las manos, el calor que se deslizará en otros labios. 

Una década que se termina y que no vuelve. 

Un perfume invisible y nocturno. 

Un sabor frío, 30 años, Berlín.