Al otro lado del departamento: el tigre. Oigo sus zarpas sobre el piso laminado; oigo su lengua atroz que espera lamerme la mejilla para entregarme a una muerte lenta, aburrida.
Lo dejé entrar en primavera. Siendo un cachorro pensé que siempre sería inofensivo: los pecados del padre. Ahora acecha mis desvelos. Emisario silencioso. Máscara. Recordatorio del evento certero que se cierne sobre nuestras cabezas. Promesa de nuestro nacimiento.
Huelo su hambre, su odio, su naturaleza febril, femenina, asesina. El temor que se vuelve agonía. El tigre solitario urde mi derrota, mi muerte, la extinción de mi espíritu.
El tigre usurpará mi recuerdo. Me convertirá en la historia imposible de lo que fui y nada podrá ser diferente. Levantó la cabeza, se acerca cansado.
