El tiempo es intrascendente.
Sabe que se tiene que hacer pronto: hipnotizar y saltar al cuello en cualquier momento. Cazar, comer; se atraganta de la devoción, de la admiración, de los sueños que le dedican, de las libaciones que le provean.
Fatal
Mortífera
Capaz de conquistar, en un instante, cualquier territorio sin importar el costo.
¡Y verla cazar!
Una delicia término azul.
La inteligencia, la estrategia, la velocidad;
la capacidad de transformarse, de esconderse;
la sorpresa.
Voraz desde sus ojos delineados y sus pantorrillas capaces de elevarla por encima de mi cabeza.
Y la voz… Ese tono dulzón de su voz suplicante, deseo, inmortalidad y promesas de dioses.
Vino de verano
Amazona
¡Ahí viene! (No alcanzo a verle la cara pero supongo que es genérica)
El rabo entre las patas y los lentes empañados, la cara llena de una vergüenza que nacen el corazón, viaja por generaciones y muestra sus pobres, sus míseras, intenciones llenas de sueños mediocres e imaginaciones pornográficas.
Y ella pasa de mí y sus ojos brillan, voltea a verme en una carcajada le arranca un trozo de cuello.
