Sentados frente a frente
vivimos de la suerte que se resbala como miel
vivimos las cartas endiabladas, humeantes:
hicimos trampa
nos enojamos
tiramos las cartas
y las volvimos a juntar, llorando
esperando que la próxima partida fuera en paz
esperando que el otro doblara las manos
que no mintiera
Jugamos
barajamos las cartas, las reglas
busqué las migas debajo de la reina
y la salvación en el siete
la riqueza de los diamantes nunca bastó
ni el rey, ni el joto
ni el rojo
ni el negro
Jugamos
jugamos de madrugada, de noche,
jugamos en el desayuno
por teléfono
de lejos
desvelados
hartos
dormidos
Jugamos en el sueño
con amantes
en la aurora
Y cuando estábamos a punto de perder
Nos enseñábamos el juego
como dos niños que se contentan
como dos amantes libres
Entonces fui yo
quien decidió terminar
y en una partida abierta
en medio de tu juego perfecto
decidí levantarme de la mesa
decidí dejar las cartas
las apuestas
dejar de jugar contigo
qué sabor el dejarte en la mesa
con el rencor de venganza tragada
lejana
terminada
Jugamos,
ganamos,
perdimos,
¿un último juego?
esta vez haz trampa,
mi amor:
No voy a perdonarte nada





