21 febrero 2023

a world without beauty, it's not a world I want to live in




Tengo esta predilección por las mujeres nórdicas. Desde muy pequeño. Sí. Siempre me han gustado las rubias. Vayamos por generalidades. Ya sé que el puto mundo y el mestizaje y la igualdad y la chingada, pero digamos que en mi mediocre mundo, como cualquier cuarentón pito aguado, las nórdicas son rubias, todas, a la chingada. Me gustan las rubias, pues, desde la "rubia superior" cuando era niño o Erika Eleniak, un poco más grande; aunque más bien ella era ucraniana, ya, en el puto mapa todo se ve cerquita.  

Qué fatiga de párrafo. 

En fin, tengo este amigo que no diré su nombre porque su mujer puede regañarlo, que me compartió por ig una mujer nórdica que tenía expansiones en las orejas y tatuajes. El evento no sólo vale por la belleza de la mujer en sí, sino porque mi amigo se acordó de que a mí me gustan. Quizás Freud y sus secuaces, seguidores, sacerdotes, monjes, animosos, “estudiosos”, digan que es una fijación etcétera etcétera. Para mí siempre será un gesto de amistad, de verdadera amistad; un gesto de paz, de armonía, de noche de paz noche de amor, de bienaventuranza.  

Y le dije, bueno no se lo dije pero lo escribo ahora: los tatuajes sí, pero las expansiones en las orejas, pues no. ¿Por qué? No lo sé bien. Qué tal si se le cae una y queda la oreja toda guanga o qué tal si se las quita y su belleza cambia. Ah, porque claro que la belleza cambia. El mismo amigo me envió una lista de todos los detalles, cirugías e inyecciones a los que  Zoey Kravitz se sometió para verse como se ve. ¡Qué bueno que la ciencia médica avanza!  

Todo esto, por supuesto, no va a ninguna parte, excepto por el hecho de que he soñado con Jella Haase que no es especialmente nórdica pero que es alemana y los dioses, en su infinita sabiduría y generosidad, saben que me gustan, especialmente, las mujeres alemanas; pero esta historia ya será para otro día aunque tengo que decir que el sueño no era especialmente pornográfico.

No hay comentarios.: