07 diciembre 2017

7 de diciembre, 8.52


Hilton. Estructura minimalista. Naturalmente minimalista. 
Caso fortuito. Capricho del destino. Un evento cuasi azaroso. 
Al otro lado de la cama: la luz del amanecer. Estoy seguro de que este evento no se repetirá nunca más. Ella estará al otro lado del pasillo.  Ariane: la manzana que se resbala en este otoño interminable.  

Soy un gitano. 
Ella lo ha comprendido tan bien como una mujer puede comprender.
No confío. 
Decido tomar café y a escribir. 
Entenderás que estas cosas, este ir y venir, este otoño, este descubrir otros labios y otras piernas sólo se tiene en la medida en la que no se tiene. 
Y esto no lo convierte en un drama sino en un poema. 
Así que, para no averiarla de más, para no hacer de tripas corazón, la he dejado tomando un sol que entra por la venta de su cuarto. Y he pensado, en un momento alephiano, en la infinidad de posibilidades que no sucederán y las he guardado en una caja y las he tirado al mar. 

Este sueño se terminará como los demás. 
Dejará el recuerdo de lo que fue. 
Dejará el sabor del whisky. 
Dejará el sabor del hambre con la que me comí sus labios. 

He pasado los últimos días saltando entre varios planos de una misma realidad. 
El hombre no es uno e indivisible. 
Hay una multiplicidad de oportunidades de ser. 


Pessoa: siempre una cosa tan inútil como la otra, siempre lo imposible tan estúpido como lo real, siempre el misterio del fondo, tan cierto, como el sueño de misterio de la superficie, siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.

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