07 noviembre 2019

Jueves


Los martillos contra el muro hacen que los hielos peguen con la pared del vaso. 

Vodka rocas en vidrio delgado: 
la continuación de los labios en el vapor de la boca que sale en una mañana de frío; 
la densidad precisa; 
el alcohol que pasa por la garganta y calienta las arterias y las manos;
y en las manos, el calor que se deslizará en otros labios. 

Una década que se termina y que no vuelve. 

Un perfume invisible y nocturno. 

Un sabor frío, 30 años, Berlín.

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