Los martillos contra el muro hacen que los hielos peguen con la pared del vaso.
Vodka rocas en vidrio delgado:
la continuación de los labios en el vapor de la boca que sale en una mañana de frío;
la densidad precisa;
el alcohol que pasa por la garganta y calienta las arterias y las manos;
y en las manos, el calor que se deslizará en otros labios.
Una década que se termina y que no vuelve.
Un perfume invisible y nocturno.
Un sabor frío, 30 años, Berlín.

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