Tenías ese sabor alcohólico en los labios. Hacía frío. Salimos de alguna parte: el vaso en la mano, sudor en la espalda. Hacía un tiempo que probaba esa luz sobre tus hombros, ¿estabas desnuda? No. Era el olor de tu cabello enredado en mis dedos y una repetición interminable. Olvidaré, pensé erróneamente tantas veces, esta sensación salada de tu cuello recién salido; olvidaré este sabor a mar en un trago de vodka; olvidaré tus ojos claroscuros. Olvidaré, anhelaré olvidar, la luz en tus manos y en la mías y el perfume suave entre tus costillas. Mis promesas fueron llamaradas que se apagaron en la noche, ¿lograste olvidar tú también?
14 noviembre 2019
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